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¿Eres madre? Te has abandonado…¡recupérate a ti misma!

Si tuviera que elegir una única palabra para describir lo que hace una madre, la palabra sería: CUIDAR

Una madre cuida de sus hijos, cuida de su hogar, cuida de los suyos, cuida de peligros, cuida la nutrición, cuida los sentimientos, cuida la higiene, cuida la emociones y cuida el bienestar de todos sus seres queridos.

Y, a ella misma, ¿quién la cuida?

cuido de mi

Hoy quiero hablarte de algo personal que es vital para que tú, mujer y madre, te recuperes a ti misma. 

En algún momento (fue a goteo, no me di cuenta de cuándo ocurría), al convertirme en madre me abandoné. En mi deseo de ser la mejor madre para mis hijos me perdí entre libros de crianza, nutrición, salud emocional infantil y sin darme cuenta mi vida se convirtió en atenderles. Y aunque esto es por definición la tarea de una madre, sin darme cuenta yo pasé a último plano.

Mis necesidades, incluso las más básicas fueron pasando al final de la lista… y cuando esto ocurre, comienza el caos en casa. Porqué, ¿cómo se puede nutrir a los demás desde la desnutrición? ¡Pues de mala forma!

En la búsqueda de ser una buena madre, me había olvidado de ser cariñosa conmigo misma. 

Cuando me empecé a dar cuenta de lo que había ocurrido poco a poco volví a hacer pequeños actos de auto-nutrición, pequeños momentos aunque fueran 5 minutos para reconectar conmigo misma, fui aprendiendo a leer mi termostato y a actuar antes de que mi taza estuviera vacía y así comprobé la diferencia entre dar desde la desnutrición y dar a mi familia desde mi taza llena.

Y de alguna u otra forma, la mayoría de las madres pasamos por un auto-abandono. Ponemos a todos primero y nos olvidamos de nosotras mismas. Empezamos a mal comer, a priorizar tener la ropa doblada en vez de dormir, a olvidarnos incluso de qué nos gusta, del placer de leer un buen libro o de tener una conversación sin sentido con una gran amiga. 

¡Olvidamos de cuidar a nuestro cuerpo y de nutrirnos! Eso sí estamos detrás de los niños para que se pongan el abrigo, para que pasen suficiente tiempo activos en el parque, nos volvemos locas encontrando una forma de que se tomen la fruta, probamos mil maneras de colarles verduras… y cuando te das cuenta, estás sin energía, has cogido más de cinco kilos (o estás en los huesos) y no recuerdas la última vez que hiciste algo para ti…

Y, ¿cuál es el camino de regreso a ti?

Para mí, fue recuperar mi cuerpo. Recuperar hábitos sanos de horarios con la comida. Volver a preparar los platos que sabía que me hacían bien pero que había dejado de preparar porque a nadie más le gustaban en casa. Fue diciéndole a la vida que yo también importo, al hacer el esfuerzo de levantarme 10 minutos antes para hacer ejercicio. Tomando el tiempo de observar mi cuerpo y darme cuenta de que no era normal tener dolores lumbares tan a menudo y decidir cuidar mi suelo pélvico y mover cielo, mar y tierra para que en la agenda familiar fuera posible ir a clase de yoga o a clase de hipopresivos una vez por semana. 

Y también fue recuperar el silencio, regalarme 10 minutos por la noche sin importar lo agotada que pueda estar y a veces prefiriendo dejar la cocina sucia pero sabiendo que YO estoy antes, y sentarme a meditar antes de dormir y agradecer a la vida.  

Y entre más huecos hago para mí, mejor cuido a mis hijos. Mi presencia es de más calidad, tiene a una mamá más feliz, una mamá que se siente guapa de nuevo, una mamá que se despide de ellos con un poquito de culpa porque no les verá el sábado entero porque se va a estudiar un Máster a Madrid, pero se va. Y cada vez que me respeto y me pongo primero (sin descuidarles en ningún momento), les estoy enseñando algo muy valioso también: el auto-cuidado y auto-amor. A veces incluso son cosas como sentarme UN minuto para tomar mi taza de agua caliente por la mañana antes de comenzar a preparar desayunos, vestirles, mochilas, preparar meriendas, etc. Es un minuto literal que marca un cambio en actitud que ayuda a toda la familia, te dices una y otra vez en pequeños actos: ¡yo importo!

Porque cuando se nos olvida cuidar de nosotras mismas, empezamos el día siguiente con menos fuerzas que el día anterior. Precisamente cuando más cuesta, más importante es cuidar de nosotras. Hay que cuidar de nosotras mismas como lo harías a una amiga muy querida. Cada día que cuidas de ti, eres más fuerte que el día anterior y más capaz de dar desde el amor a todos los tuyos.

supermamás en forma

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Soy Gabriela, dedicada desde hace más de 10 años a la difusión y enseñanza de la alimentación viva (raw food) en España. Ahora soy madre de dos niños maravillosos que han roto todos mis esquemas, expandido mi corazón y sumergido en la búsqueda de la mejor forma de nutrirles. El embarazo y la maternidad me adentraron en un mundo mágico, a veces duro, a veces divertido, donde hace falta mucha información acerca de cómo alimentarse.  

 

 Creé el Programa de Alimentación y la Comunidad amoryapio para ayudar a otras madres que desean llevar una alimentación sana para gestar a sus bebés y nutrir a su familia.

 

El blog es un espacio de expresión donde vuelco mi experiencia como madre, una madre algo fuera de lo común 😉 

Para leer un poco más acerca de mi, mira esta entrevista que me hizo Conasi.